Sábado 17 de septiembre. subida a la Bola


El otoño ya ha llegado a la sierra, parece mentira que no lo hayas tenido en cuenta.

Me dijo la chica que acababa de aparcar su coche rojo al lado del mío en el aparcamiento del Puerto de Navacerrada mientras me miraba, sorprendida, vestido de ciclista de verano y rodeado por una fresca niebla y ocho grados de temperatura ambiente.

Aquella mañana, unos cuantos miembros del club Ciclistas del Lago iba a subir a la Bola del Mundo.

Aunque el grupo había quedado en la estación de Cercedilla, yo decidí dejar el coche en el Puerto de Navacerrada y reunirme con el grupo en dicha estación. De esta forma, mi jornada ciclista acabaría un poco antes que la del resto de miembros y llegaría antes a casa.

Aunque el descenso hasta Cercedilla se adivinaba imposible por el frío, la verdad es que resultó bastante más cálido e infinitamente más agradable de lo que me esperaba. De hecho, cuando me quise dar cuenta ya estaba en la estación de Cercedilla, donde me reuní con Pedro, Félix, Manolo, Jesús y Jairo que, por cierto, estrenaba unas cuantas piezas que le monté esta misma semana.

La subida del Calvario en seguida puso en temperatura de trabajo los músculos de mis compañeros y la subida fue, con sus pedrolos típicos, la más rápida que recuerdo gracias, sin duda, al ritmo con el que nos machacó Pedro.

Una parada en el Puerto y en seguida nos pusimos a subir la Bola del Mundo acompañados por un frío viento que, nos cortaba el rostro recordándonos que el verano es como las pisadas en la arena que las olas del mar van borrando. La subida a la Bola no se puede hacer en grupo: quieras que no, cada uno afronta esas terribles rampas de cemento como puede y al final, cada cual llega a la cima después de su batalla particular y en solitario. Por otro lado, resulta sorprendente lo transitada que estaba esta pista teniendo en cuenta que la jornada estaba resultado realmente fría. De hecho, la densa niebla que cubría el paisaje no me permitió ver el final de la pista hasta que esta se acabó.

Una vez arriba, aquello fue una fiesta, con Jesús tumbado en suelo para que el aire no lo cortara y todos tan contentos de haber subido. La verdad es que las imágenes de aquellos colosos rocosos rodeados aquella niebla tan evocadora fue todo un regalo para los sentidos, sin embargo, en seguida tuvimos que bajar para no acabar “como Walt Disney” y al comienzo de los remontes me despedí de mis compañeros y me dirigí hacia mi coche. Me consta que el resto del grupo, o mejor dicho, la inmensa mayoría del grupo, se lo pasó mejor que bien en la senda Ortiz mientras yo guardaba la bici y me preguntaba que estaría haciendo la chica del coche rojo.

By Pablo

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Sábado 10 de septiembre. Por Alpedrete y los pueblos de la Sierra


¡Empezamos nueva temporada después de unas, siempre cortas, vacaciones!

La alegría de volver a ver a los ciclistas  de Lago: Mª José, Luis, Manolo, Jairo, Pedro, Carlos, Félix y Tesa.

Han salido 43 Km y 700 m de desnivel acumulado. Hemos pasado por Moralzarzal, Becerril, Matalpino, Navacerrada, Collado Mediano y Alpedrete. Ruta tranquila y con pocas paradas, en parte gracias al “gorrilla” que nos iba despejando todas las puertas…¡gracias!

Y siempre pensando en la estupenda tortilla, aperitivos y cervezas que nos hemos tomado al llegar a Alpedrete en nuestro lugar favorito de barbacoas (por cierto, Mariano, habría que ir pensando en hacer una)

Estábamos tan animados, que en el tren hemos programado una subida a “La Bola”….!!!

Os esperamos a todos!!! Para rutas cortas y para rutas largas; para disfrutar de lo que tanto nos gusta a todo@s: la bici, el campo y la buena compañía.

By Tesa

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Sábado 2 de julio. Casa de campo; “Disparen al ciclista”


Hace ya un calor que molesta.

-Dijo Manuel camino del Cerro de Garabitas, cuyas palabras, acompañadas por el ritmo que marcaba el inconfundiblemente veraniego ruido de las chicharras, no pudieron ser más acertadas y precisas.

Madrid, como ya bien sabes, Adriana, es una ciudad de inviernos fríos y veranos cálidos en los que es de agradecer quedarse a la sombra, ya que -gracias a la relativa cercanía de la sierra- siempre corre algo de aire y aunque haya veces que duela, es, a menudo el calor madrileño, un calor que se lleva bien.

El caso es que hacía algún tiempo que no salía con mis amigos los Ciclistas de Lago y, como fuera que este fin de semana tenía poco tiempo para rodar y ellos iban a darse una vuelta por la cercana Casa de Campo, decidí que era una buena ocasión para volver a verles.

Cuando llegué a su punto de reunión habitual, la parada de metro de Lago, estaban allí Manuel, Tomás, Mabel y Luis. En seguida llegó Mercedes, a la que hacía mucho tiempo que no veía y rápidamente comenzamos a pedalear entre pinos surcando caminos polvorientos: escuchando el leve silbido de los neumáticos rodando sobre ese suelo duro, típicamente mediterráneo, presente en la Casa de Campo y coronados por ese sol de justicia que este año, francamente, parece que ha llegado de golpe.

Una vez que coronamos el Cerro de Garabitas nos encontramos con Carlta, otra de las ciclistas de Lago, una de las mejores conversadoras que he conocido sobre las ruedas de mi Santa Cruz y se unió al grupo. Más tarde se uniría Luis, su cónyuge, a lomos de su flamante bici motorizada.

 

Al llegar de vuelta a las cercanías del lago nos cruzamos con unos yayos pertrechados con chalecos amarillos, como de obra, que nos pararon al más puro estilo piqueteril pero sin necesidad de huelga ni de comité de empresa. Al parecer, estos tipos pertenecen a una asociación que bajo el noble nombre de “salvemos la Casa de Campo” pretenden expulsarnos de sus senderos, ponernos límites de velocidad ridículos por las vías asfaltadas que todavía surcan el pulmón madrileño y, lo que ya es de traca: adoctrinarnos sobre la actitud que debemos adoptar sobre la bici y enseñarnos a disfrutar de valores como la observación tranquila de la naturaleza y cosas por el estilo. La verdad, Adriana, es que me pregunto por qué no fueron estos activistas de medio pelo a darle la paliza a los cientos de conductores que rebosan con sus cajas con ruedas la Casa de Campo. En fin; parece que el “no disparen al pianista” puede cambiarse por “expulsen al ciclista”.

By Pablo

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Sábado 25 de junio. Cercegovia por el Eresma


 

A las 10 nos encontramos en la estación de tren de cercanías de Cercedilla, Tesa, Luis, Duque, Paloma, Mª José, Angélica a la que llevábamos tiempo sin ver, Oscar, Iñaki y el que suscribe.

Después de los habituales saludos y el café de Luis, salimos por la estación buscando el camino Rondeñas, por el que comenzamos la subida hacia el alto de la Fuenfría, en una mañana soleada con agradable temperatura.

Una vez en el alto de la Fuenfria y con todo el grupo reunido, nos hicimos la foto de grupo.

La bajada hacia Boca del Asno, siempre disfrutona, en la que se alcanzan los 64 km/hora nos lleva al rio Eresma por el que seguimos su curso camino de Valsain. A la altura de Boca del Asno empiezan los percances con un pinchazo en el flanco de la rueda trasera de la bici del que suscribe, pinchazo que el líquido no fue capaz de tapar. Luis saco sus polvitos mágicos y ante el estupor de todos al ver semejante invento, una vez guardados los minutos reglamentarios, inflamos la rueda y proseguimos la ruta.

En Boca del Asno, hicimos la segunda parada de avituallamiento antes de seguir hacia Segovia por el carril bici. Ya en Segovia, Angélica se hace la tradicional foto al lado del acueducto como recuerdo de su primera Cercegovia. Enhorabuena Angélica.

Hubo que esperar algún tiempo antes de que saliera el tren hacia Madrid, tiempo que disfrutamos en el bar de la estación con unas cervecitas acompañadas de un buen tortillón.

Hasta la próxima bikers.

By Manolo

 

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Sábado 18 de junio. Luis y sus patatales


Hola atodxs aquí Mercedes en fase paralímpica que intenta retomar el tema de la bici y como tiene unos amigos que son muy buenas personas le acompañan estoicamente.

Pues si M. José, Ángelica, Jesús, Luis y la que os escribe dimos una vueltica por nuestra querida Casa de Campo, de la que casi no me acordaba.

Luis con esa pedazo bici que tiene ahora y que yo no conocía, nos metió por todo tipo de patatales tipo terruño, areneros y cuestas descarnadas, hasta que nos revelamos así que tuvo que cambiar el ritmo y nos llevó a ver el tigre albino y los delfines. ¡¡Somos como niños!!

Todo terminó con una estupenda cerveza en la Casa de Griñón, no recuerdo bien el nombre, que está muy agradable.

Muchas gracias chicxs y espero que repitamos pronto.

Y ya aprovecho para meter la nota publicitaria por si acaso no tengo oportunidad, el 6 de julio chupinazo a las 12:00 horas y del 7 al 14 de julio encierros a las 8:00 horas. ¡¡ Viva San Fermín!!

 

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Sábado 28 de mayo. Ruta desde Cercedilla


Se retoma la costumbre de acompañar a cada ruta realizada por el grupo de CdL con su correspondiente crónica. El honor de redactarla recaerá en el que a juicio de los demás participantes haya conseguido más méritos, y no habrá posibilidad de escaquearse de dicha designación.

La valoración de los méritos será según la tabla siguiente:

Primera caída de la jornada. (Se considerará al efecto caída, la costumbre de algunos de bajarse de la bici como a uno le da la gana). La consecución de este mérito, dará derecho sin apelación posible a la redacción de la crónica

Primer pinchazo de la jornada. Tendrá los mismos efectos que una caída a falta de estas en la ruta

Avería en la bici, candado u otro elemento transportado por el ciclista. Tendrá los mismos efectos que una caída o un pinchazo a falta de estos en la ruta.

Con el propósito de no dejar la ruta sin su correspondiente crónica, a falta de los méritos anteriores, se adjudicará al ciclista que haya llegado al punto de reunión en último lugar.

Crónica del sábado 28 de mayo

Pues sí, cumplí con méritos suficientes como para ser el primer cronista de esta nueva etapa. Digo méritos en plural porque acumulé dos de los enumerados anteriormente.

En un principio por unanimidad fui señalado en el momento en que no pude abrir mi candado con contraseña. Lo asumí hasta que el pedal de Antonio se desprendió de su sitio y encima con aceptación de su culpa por la falta de mantenimiento. Estaba yo dándole vueltas de como argumentar que un pedal tiene prioridad en esto de las crónicas sobre un candado que ni forma parte de la bici, cuando de forma muy aparatosa y con mucho mérito me caí de la bici encima de un montón de guijarros cortantes que estaban en el fondo de un arroyo.

Si ya llevaba el culote empapado por la lluvia que nos acompañó por el sendero Whistler, a partir de este momento lo único que se conservaba seco era la cabellera gracias al gorro de ducha, tan útil en la sierra.

La ruta la comenzamos en Cercedilla ocho ciclistas de lago, a saber: Paloma, Mabel, María, Mariano, Antonio, Tomás, Pedro y yo. Subimos la Fuenfría, pasamos por Gospes, que no sé qué es, por el camino Smith, tan bonito y jodido como siempre que se hace en este sentido, caldito en el puerto de Navacerrada, bajada de la temperatura y del sendero Whistler; ¡Maravilloso!, y por fin, pasmados de frío, recalamos en un bar junto a la estación de Cercedilla en donde después de pincho de tortilla y café con la leche muy caliente, se recuperaron los 36,5ºC.

¡Hasta la próxima!

by Luis

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Sábado 5 de marzo. Por los cerros de Alcalá


En el tren nos íbamos uniendo poco a poco Mabel, Tomás, Luis , Jesús y yo. En la estación de Alcalá nos estaba esperando Paloma y un poco más adelante en la salida de Alcalá Chema. En total 7 ciclistas con ganas de pasar un buen sábado. El principal problema no era la ruta, ni su longitud, ni su desnivel; el mayor problema era saber si nos íbamos a mojar.

Empezamos la ruta con el café reglamentario y nos dirigimos al parque de los cerros de Alcalá, un espacio natural protegido y muy recomendable.

La ruta muy bonita, entre subidas, donde pudimos ver la forma física del escalador del grupo, y bajadas; pasamos por el monte Gurugú, San Torcaz, Anchuelo y vuelta a los cerros de Alcalá. Las vistas desde los cerros espectaculares. Al final, deprisa, deprisa, porque con las medias que hacemos al final nos íbamos a mojar. Disfrutamos de una bajada muy divertida y unos tubos como si estuviéramos en el Parque de Atracciones.

Luis nos dió la noticia que uno de los habituales e históricos de CdL nos estaba esperando en La Garena y hacia allí nos fuimos todos a tomar una cerveza con Emilio para que contestará a todas nuestras preguntas sobre su experiencia americana.

Al final, salieron  47 Km  y una ruta para repetir

By Carlos

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Sábado 20 de febrero. Por los pueblos de La Sagra


Rápida, ruta muy rápida para lo que somos los de Lago. Fueron cincuenta y cinco kilómetros en cuatro horas y media; claro, hay que decir que no hubo ningún puerto, y solo unos cuantos repechos que acumularon unos cuatrocientos metros de ascenso.

Salimos de la estación de cercanías de Humanes donde Jesús nos estaba esperando, ya que vino desde Alcorcón en bici, otros dieciséis kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. Hasta allí fuimos en tren, Tomás, Tesa, Manolo, Jairo y Luis. Antes de llegar a Torrejón de Velasco, donde utilizamos su castillo hecho polvo para hacernos la foto, estrenamos la sesión fotográfica del día en la ya clásica fuente de la teja,  y posteriormente también nos hicimos otra en la ya conocida rotonda de las  tinajas de Seseña. Además pasamos por Cubas de la Sagra y Griñón.

Ya en Humanes nos tomamos las pesicolas y mirindas con Mabel, que nos estaba esperando ya que le había tocado trabajar por las cercanías

Fue en el bar donde Mabel me pasó el track de la ruta para el sábado próximo por Alcalá de Henares, si el tiempo lo permite

By Luis

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Sábado 6 de febrero. Desde Colmenar a Lago


Una ruta combinada o mezclada. ¿Porqué?

Porque hemos salido nueve ciclistas, machos y hembras; porque somos de tres diferentes grupos, Biciglotones, Bicigentuza, Ciclistas de Lago; porque había venezolanos, argentina, de Chamberí, etc.; porque se han mezclado tres diferentes tracks e incluso hubo tramos por libre. Resultado, una ruta con mucho vigor híbrido (*)

Una ruta que ha transcurrido en gran parte junto a la valla de El Pardo con sus cortos repechos y la gran trialera junto a la vía del tren a la altura de El goloso, y por supuesto, el sacacorchos. Solo lo he visto completar, dos veces, a Pablo. Al final acabamos en el Urugallo …

(*) Wikipedia: Cuando un híbrido es superior a sus progenitores se habla de “vigor híbrido”.

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Cena de Navidad


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